Intestino – Cerebro – Emoción

Conexion Bilateral

Una Conexión Bidireccional


De acuerdo a las investigaciones realizadas por PubMedical Centra , la conexión entre microbiota intestinal y su influencia en la salud humana podría estar asociada no solo a enfermedades gastroenterológicas, si no también a trastornos psicológicos[1].

La flora intestinal es esencial para la salud humana y el sistema inmunitario, éste desempeña un papel importante en la comunicación bidireccional entre el intestino y el cerebro.


Este mismo artículo describe la correlación con  trastornos metabólicos como la obesidad, la diabetes mellitus y trastornos neuropsiquiátricos como la esquizofrenia, los trastornos autistas, los trastornos de ansiedad y los trastornos depresivos mayores.


 Es por ello, que al intestino se le ha dado  el nombre de Segundo Cerebro.


¿Qué es el eje intestino-cerebro?

 

El estudio realizado en Biocodexmicrobiota Institut3  define el eje intestino – cerebro como una red de comunicación bidireccional entre el intestino y el cerebro; el intestino envía mensajes al cerebro y viceversa. El eje intestino-cerebro comprende tres vías de comunicación

 

  1. la vía neuronal (las neuronas), principalmente por el nervio vago y el sistema nervioso entérico;
  2. La vía endocrina, mediante la secreción de hormonas, como el cortisol , la adrenalina o la serotonina;
  3. la vía del sistema inmunitario.
 

El eje intestino-cerebro actúa, entre otras cosas, sobre el comportamiento, la cognición (memoria), las emociones, el humor, los deseos y la percepción, por ello, existen varios factores que tienen un impacto en la comunicación Intestino – Cerebro, entre los que destacan:


  • Estrés
  • Estilo de vida y hábitos alimenticios
  • Actividad física
  • Ambiente sociocultural en que uno se desarrolla y vive
  • Medicamento
  • Sueño y ritmo circadiano

 

                                       “Lo que pasa en tu intestino, tiene un impacto en como tu te sientes y viceversa”

 

Cerebro Vs Emoción

 

La Depresión y la Ansiedad son dos de los principales problemas emocionales más comunes en nuestra sociedad. Los estudios han ido descubriendo como una microbiota desequilibrada puede llegar a afectar la comunicación bilateral intestino – cerebro. En este caso el hipocampo y la amígdala son unos de los órganos principales que se ven afectados y tienen una gran influencia en nuestro estado de ánimo, provocando así altos niveles de estrés asociados a la depresión y ansiedad.

 

Otro estudio, también muy interesante, es el realizado por Rotterdammers y Amsterdammers, publicado en Natura Communication[1], donde  mencionan que la composición bacteriana del intestino se correlaciona con los sentimientos depresivos.  Este estudio también menciona que la microbiota es única en cada persona y dependiendo de la cultura, grupo al que pertenezcas y en qué etapa de vida uno se encuentre; esta tendrá sus variaciones e influirá a su vez en tu estado físico – emocional.

Esto se debe a la influencia que tienen los neurotransmisores en nuestro organismo. Un neurotransmisor es una sustancia química del sistema nervioso central que las neuronas utilizan para comunicarse entre sí y donde una de sus funciones es regular y  enviar la información, siendo ellos los mensajeros químicos del cerebro.

Con ello, poco a poco vamos viendo esa correlación y comprobando como los neurotransmisores y hormonas tienen la capacidad de influir en nuestro estado de ánimo y en nuestro comportamiento. Nuestro organismo produce diferentes tipos de neurotransmisores y hormonas, entre los más destacados están:


  • La Serotonina, conocida como “la hormona de la felicidad”, es un neurotransmisor cerebral que se produce en un 90% en el intestino. Esta hormona regula no solo la función gastrointestinal, sino también el estado de ánimo, el aprendizaje, la memoria, apetito y digestión.
 
                “El médico de medicina familiar de la Clínica Mayo de Arizona (Estados Unidos) Dr. Jesse Bracamonte, afirma que   
                   los neurotransmisores y sobre todo la Serotonina «puede influir en el estado de ánimo, la capacidad de aprendizaje,                            la libido e  incluso la cicatrización de heridas»[1].

  • La Dopamina, conocida como “la hormona de la recompensa”, se produce principalmente en el cerebro, su función es animar al cerebro y producir sensaciones placenteras. Esta hormona ayuda a establecer y planear metas, interviene en nuestras funciones de memoria y aprendizaje y regula la duración de los recuerdos.
 

Por todo lo anteriormente señalado  se dice que una microbiota sana ayuda a un estado emocional equilibrado.


                            «La microbiota intestinal regula diversas funciones fisiológicas y, si resulta alterada, 

                            puede contribuir al desarrollo de enfermedades metabólicas, mentales y autoinmunes», 

                                                                                                                                  Yolanda Sanz (IATA) [1] 

 

 

El círculo de la Salud

 

En la revista de Psycholoog.nl la psicóloga Anne-Floor Dechering destaca[1] :

 

“El cuerpo y la mente están intrínsecamente unidos, y esta conexión se hace cada vez más evidente en la investigación sobre la salud y el bienestar. El estrés es uno de los ejemplos más evidentes de cómo funciona esta relación. Cuando estamos estresados, no sólo lo sentimos mentalmente, sino que nuestro cuerpo también reacciona. A menudo, esto se traduce en síntomas como problemas intestinales.

 La relación entre cuerpo y mente es compleja, y es importante tener en cuenta ambos aspectos a la hora de tratar problemas de salud, incluidos los intestinales. Abordar las causas subyacentes del estrés es un paso importante para reducir los síntomas intestinales y, en última instancia, promover el bienestar general.”


La importancia de una flora intestinal sana

 

En conclusión, existe una clara relación entre la salud general y una flora intestinal sana,  el intestino hace mucho más que digerir los alimentos, las bacterias de su flora intestinal tienen un gran impacto en su bienestar mental y físico, y por todo ello se dice:

                                                                         “Somos lo que comemos”

 

Intestino – Cerebro y Emoción es un trío interesante y extraordinario. La relación entre estos tres elementos  nos ayuda a sentirnos en armonía y en bienestar con nosotros mismos y a tener una sana elección a la hora de alimentarnos.


Medir es saber

 

 

¿Sigue teniendo problemas intestinales y/o digestivos o le gustaría saber exactamente qué ocurre en su interior? Entonces es interesante realizar un test del microbioma, tras el cual te podre ayudar a entender exactamente qué está pasando. Recibirás una explicación detallada durante la consulta y consejos de mejora y procedimiento para lograr ese balance que necesitas.

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¿Lo sabias?
Interesante investigación realiza Dr. Emily Leeming, investigadora científica en King’s College London, en su libro “Onrustige darmen, overprikkeld brein”, mencina: La comunicación bilateral entre el cerebro y el intestino ocurre en parámetros de 90 - 10, esto quiere decir, En un 90%, la comunicación es producida y transportada del intestino al cerebro y un 10 % es realizada por nuestro cerebro hacia el intestino y el resto de nuestro cuerpo. Por lo tanto, la calidad intestinal es muy importante para el buen funcionamiento de tus capacidades cognitivas y tu estado emocional. Si cuidamos bien nuestro microbioma, tenemos más probabilidades de vivir una vida larga y sana.

Intestino – Cerebro Una Conexión Bidireccional

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